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Otros Mártires de Barbastro

Los otros Mártires de Barbastro

La diócesis de Barbastro era relativamente pequeña. En el año 1936 contaba con unos 38.000 habitantes. Actualmente, tras su unión con la de Monzón, es el doble de grande. Limita al norte con la diócesis francesa de Tarbes-Lourdes; al sur y al este con la de Lérida, y al oeste con la de Huesca.

La población se distribuía en 153 parroquias, asentadas en pueblos eminentemente rurales, situados en las estribaciones y en los valles formados por el Pirineo central. Al estallar la Guerra Civil contaba con 140 sacerdotes diocesanos y 21 seminaristas. Al frente de la diócesis estaba Don Florentino Asensio Barroso, obispo.

Ambiente antirreligioso

Desde mediados del siglo XX la idea antirreligiosa comenzó a calar con fuerza en los partidos que se autodenominan de izquierda. Durante la Segunda República se exacerbó de modo notable el anticlericalismo.

El Ayuntamiento de Barbastro quiso desalojar el Seminario del edificio que ocupaba alegando hipotéticos derechos. Lo que no pudo conseguir por la vía legal lo consiguió por la fuerza. El ambiente estaba enrarecido, y era hostil a la Iglesia. A pesar de ello, la gente de derecha ganó en Barbastro las elecciones del 16 de febrero de 1936. En la zona montañosa el ambiente era menos hostil a la Iglesia.

18 de julio de 1936

En lo militar, Barbastro era plaza fuerte. Contaba con una importante guarnición militar. Pero Barbastro es lugar de paso entre Barcelona y Zaragoza. A los elementos izquierdistas de la ciudad se fueron uniendo numerosas brigadas de milicianos y milicianas que se dirigían al frente de Huesca, con la intención de tomar la ciudad de Zaragoza.

La idea antirreligiosa obsesionaba a esta gente. Parecía como si no tuvieran otro objetivo que destruir y hacer desaparecer todo signo religioso. Ser sacerdote era motivo más que suficiente para justificar su muerte.

En Barbastro comenzó la orgía de sangre por instigación del anarquista Durruti, que capitaneaba las milicias llegadas desde Barcelona. A ejemplo de lo que iba sucediendo en Barbastro, en los pueblos de la diócesis se fueron formando comités compuestos por elementos radicales, muchos de ellos venidos de fuera, que perseguían a los sacerdotes hasta prácticamente hacerlos desaparecer.

Un ejército de mártires

El resultado de esta feroz persecución fue el martirio de:

  • - 1 obispo.
  • - 13 canónigos de la catedral.
  • - 114 sacerdotes diocesanos.
  • - 5 seminaristas.
  • - 51 Misioneros Claretianos.
  • - 9 religiosos de las Escuelas Pías.
  • - 18 religiosos Benedictinos del Pueyo.

Aquí no incluimos el martirio de tantos seglares buenos –muchachos de Acción Católica, de la Adoración Nocturna, etc.- cuyo principal delito estuvo en haber dado testimonio público de su fe.

Destrozo de materiales

El Seminario fue convertido en un montón de escombros. Cuatro iglesias de Barbastro fueron reducidas a solar, y cuatro más en la diócesis. Más de 200 iglesias saqueadas, con sus objetos de culto totalmente destruidos y quemados. Los templos fueron, en su mayor parte, destinados a usos profanos: garajes, almacenes y, en algunos casos, a salones de baile.

Beato Florentino Asensio Barroso, obispo

1Nacido en Villasexmir (Valladolid), el día 16 de octubre de 1877, en una familia muy humilde. Ejerció el ministerio sacerdotal en la diócesis vallisoletana hasta su nombramiento como obispo de Barbastro. Llegó a esta ciudad el día 6 de marzo de 1936. Venía precedido de justa fama de santo. Durante los cuatro meses y 23 días que permaneció en Barbastro, como Administrador Apostólico de la diócesis, se desvivió por atender a los sacerdotes, predicar a los fieles y ayudar a los necesitados.

Al estallar el Movimiento, permaneció recluido en palacio hasta el 23 de julio, en que fue trasladado al colegio de los Escolapios, convertido en cárcel de sacerdotes y de religiosos. El día 8 de agosto fue cambiado de cárcel. Allí sufrió horribles atropellos: burlas, golpes y mutilación genital, como si fuera un animal. De ahí fue sacado para conducirlo a pie al cementerio, dejando un rastro de sangre por el camino. Algunos que presenciaron aquella horrible escena, oyeron sus palabras de perdón y de entrega al Señor. Antes de ser arrojado a la fosa común le sustrajeron la ropa, los zapatos y le arrancaron los dientes de valor. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el día 4 de mayo de 1977. La fiesta litúrgica se celebra el día 9 de agosto, aniversario del martirio.

Beato Ceferino Giménez Malla, “El Pelé”

Perteneciente a una familia nómada de etnia gitana, nació en Benavent de Segriá, a escasos kilómetros al norte de la ciudad de Lérida, el año 1861. No sabía leer ni escribir, pero era muy inteligente y mañoso. Aprendió los oficios que ejercían entonces los gitanos, relacionados con la compra-venta de animales de tiro y su cuidado. Llevó vida trashumante entre España y Francia. Quienes lo trataron lo describen como un hombre afable, cariñoso con los niños, pacífico, bondadoso, bien hablado y honrado.

A principio de siglo se instaló en Barbastro. A consecuencia de un “favor divino” –según sus propias palabras-, comenzó a entregarse a las cosas religiosas, llamando la atención por su devoción. No faltaba a los actos religiosos públicos ni privados. Con los Misioneros claretianos mantuvo una estrecha relación.

2 El día 19 de julio de 1936 salió al centro de la ciudad para enterarse de lo que ocurría. Al ver que unos milicianos llevaban detenido a un sacerdote, los recriminó:

- «La Virgen me valga. ¿No os da vergüenza llevar así a un hombre? ¡Tantos contra uno, y además inocente!»

Los milicianos se le echaron encima. Le registraron y encontraron un rosario en su bolsillo. Bastó eso para detenerlo y llevarlo maniatado a la cárcel. En distintas ocasiones quisieron obligarle a que se desprendiera del rosario, pero él no lo consintió. Lo dejaron por imposible, pero no lo liberaron.

El día 2 de agosto fueron sacados de la cárcel veinte presos para ser fusilados, entre ellos los tres Superiores de los Claretianos. El Pelé murió con el rosario en la mano y gritando: « ¡Viva Cristo Rey! » Los familiares encontraron su cuerpo en el cementerio, atado su brazo al de un sacerdote.

Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el día 4 de mayo de 1977. La fiesta litúrgica coincide con la fecha de la beatificación: 4 de mayo.


INFORMACIÓN

LALUEZA GIL, Santos: Martirio de la Iglesia de Barbastro (1936-1938). Barbastro, 1989.
CAMPO VILLEGAS, Gabriel: Ceferino Giménez Malla, “El Pelé”. El primer gitano mártir de la historia. Editorial Edice. Madrid, 1997.

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