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La historia de Faustino

Todo ocurrió en Barbastro

Barbastro es una pequeña ciudad de Huesca. Está situada en el centro de la provincia, capital del Somontano. Actualmente tiene unos 15000 habitantes; allá por los años 30 tenía la mitad, 7000. Pero Barbastro es algo más.

Barbastro es el lugar donde 51 jóvenes misioneros, normales y corrientes (como tú y como yo...), llenos de amor y con unas ganas tremendas de cambiar el mundo(¿como tú y como yo...?) tienen que hacer frente a una decisión vital, salvar aquello que da sentido a su vida (su Dios, su Fe, su Amor...) o salvar simplemente su vida. No pueden quedarse con las dos cosas. Eligen lo primero. Y, al perder su vida, demuestran cuánto Amor verdadero puede vivir una persona cuando deja que Dios le enseñe a Amar. Barbastro es la historia del amor verdadero.

Un joven llamado Faustino

imagen faustinoFaustino es uno de los 51 mártires claretianos que murieron en Barbastro en agosto de 1936 por causa de su fe. Tiene 25 años y unos deseos grandísimos de hacer vida la vocación que Dios le ha regalado: ser misionero. Al estilo de Claret. Sus deseos de anunciar el evangelio en cualquier lugar donde esté son tan grandes, que va a luchar por defender su vocación frente a todo aquello que pueda hacerle dudar.

Faustino Pérez representa a un grupo de jóvenes seminaristas y en él se refleja la experiencia que vivieron todos ellos. En él observamos los deseos de ser misionero y cambiar el mundo. Y es una persona dispuesta a cualquier cosa con tal de ser fiel a la Llamada. Nos muestra que Dios hace posible seguir amando, sirviendo, perdonando en los momentos más difíciles y luchar contra las dificultades y las tentaciones. En él encontramos a alguien íntimamente unido a sus hermanos, a quienes va a animar y motivar al martirio.

Fue el líder de todos los seminaristas claretianos en esos momentos tan difíciles. Se convirtió en portavoz del grupo y escribió varios textos mientras estaban detenidos, entre ellos la "Despedida a la Congregación". Será el quien tome la iniciativa de gritar en favor de aquello en lo que creían cuando los milicianos les llevaron al lugar de su muerte. Llegó ya muerto al lugar del fusilamiento; murió a causa de los golpes que recivió por no parar de dar esos gritos.

Su último mensaje (versión de su carta de despedida)

Querida Congregación:

Ayer, muerieron, con la generosidad con la que mueren los mártires, seis de nuestros hermanos.

¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Y qué nobles y heróicos se están portando tus hijos, querida Congregación! Pasamos el día animándonos para el martirio y rezando por nuestro enemigos y por nuestra querida Congregación. Cuando llega el momento de designar el nombre de las víctimas hay en todos serenidad santa y el ansia de oír el nombre para adelantar y ponernos en las filas de los elegidos; esperamos el momento con generosa impaciencia, y cuando ha llegado, hemos visto a unos besar los cordeles con los que los ataban y a otros dirigir palabras de perdón a nuestros enemigos armados: cuando van en el camión hacia el cementerio les oimos gritar: "¡Viva Dios!" . Responde el populacho rabioso: "¡Muera, muera!". Pero nada los intimida

Morimos todos contentos sin que nadie sienta desmayo ni temores. Morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora, sino que, entrando roja y viva por tus venas, estimule el cambio del mundo. ¡Adios, querida Congregación! Tus hijos, Mártires de Barbastro, te saludan desde la prision y te ofrecen sus dolores y angustias en testimonio de nuestro amor fiel, generosos y perpetuo. Los Mártires de mañana morimos por llevar la sotana.

Los Mártires de Barbastro, y, en nombre de todos, el último y más indigno: Faustino Pérez.

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